Que el 2026 sea el año para derrotar el pesimismo

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En el inicio de 2026, la sensación de incertidumbre que dejó la pandemia del coronavirus, más los conflictos políticos y económicos globales, se constituyen en factores que aún pesan sobre la cotidianidad de la vida.

Sin embargo, investigadores y expertos en psicología, sociología y neurociencia coinciden en que este año puede ser una oportunidad para reinventarse mentalmente y derrotar el pesimismo que amenaza con paralizar a las sociedades.

Cinco aspectos básicos emergen como pilares de esta transformación, sustentados en estudios recientes y en la voz de especialistas que han dedicado su carrera a comprender cómo las personas pueden recuperar la esperanza y la resiliencia.

1. Reconstruir la narrativa personal. Esto apunta a la manera en que cada individuo cuenta su propia historia.

La psicóloga clínica María Elena López, colombiana, consultora de la Universidad de los Andes, sostiene que “el pesimismo se alimenta de relatos internos que magnifican las pérdidas y minimizan los logros. Cambiar esa narrativa es un acto de resistencia”.

Según López, escribir un diario o practicar ejercicios de memoria selectiva, recordando momentos de superación, ayuda a que la mente reorganice los hechos y los convierta en un motor de confianza.

En un estudio publicado por el Instituto Colombiano de Neurociencias, se demostró que quienes reformulan sus experiencias en clave de aprendizaje presentan un 35% menos de síntomas depresivos. La narrativa personal, entonces, no es un recurso literario, sino un mecanismo de salud mental.

2. Cultivar la disciplina emocional. Se relaciona con la capacidad de regular las emociones. El neurocientífico español Ignacio Morgado, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica que “la disciplina emocional no significa reprimir lo que sentimos, sino aprender a reconocerlo y canalizarlo”.

Morgado enfatiza que la práctica de la meditación y la respiración consciente activa zonas del cerebro vinculadas al autocontrol, reduciendo la tendencia al pensamiento negativo.

La American Psychological Association, APA, ha señalado que el entrenamiento en mindfulness -conciencia plena- disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y fortalece la resiliencia frente a la adversidad.

En palabras de Morgado: “El pesimismo es un hábito mental, y como todo hábito, puede desaprenderse con disciplina”.

3. Reforzar los vínculos sociales. El tercer pilar es la construcción de redes de apoyo. La socióloga colombiana Patricia Castañeda Giraldo, investigadora del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, afirma que “la soledad es el terreno fértil del pesimismo. En cambio, los vínculos sociales actúan como un antídoto poderoso”.

Castañeda cita un estudio del Harvard Study of Adult Development, iniciativa de investigación de la Universidad de Harvard, el más largo sobre bienestar humano, que concluye que la calidad de las relaciones personales es el factor más determinante para la felicidad y la longevidad.

En Colombia, iniciativas comunitarias como los círculos de conversación juvenil en el departamento del Atlántico han demostrado que compartir experiencias y proyectos colectivos reduce la percepción de desesperanza. “Reinventarse no es un acto individualista, sino un proceso que se nutre de la comunidad”, subraya la socióloga.

4. Apostar por la creatividad cotidiana. Esta recomendación se centra en la creatividad como herramienta de reinvención. El psicólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes, presidente de la Fundación Instituto de Neurología Cognitiva, INECO, recuerda que “la creatividad no es patrimonio de los artistas; es la capacidad de encontrar soluciones nuevas a problemas viejos”.

Manes sostiene que actividades simples como cocinar, dibujar o aprender un idioma estimulan la plasticidad cerebral y generan satisfacción inmediata. “La creatividad cotidiana es un acto de libertad frente al pesimismo, porque nos recuerda que siempre hay alternativas”, enfatiza.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud, OMS, sobre arte y salud mental concluyó que la participación en actividades creativas mejora la autoestima y reduce la ansiedad.

5. Proyectar metas alcanzables. Finalmente, los expertos coinciden en la importancia de fijar objetivos realistas. La investigadora mexicana Claudia Romero, del Instituto Tecnológico de Monterrey, advierte que “el pesimismo florece cuando las metas son tan grandes que parecen imposibles. La clave está en dividirlas en pasos pequeños y celebrar cada avance”.

Romero cita un estudio publicado en la revista científica del Reino Unido, Journal of Positive Psychology, que muestra cómo las personas que establecen micrometas diarias, como caminar 20 minutos o leer un capítulo de un libro, reportan mayor satisfacción y menor sensación de fracaso.

“El 2026 debe ser el año de las metas alcanzables, porque son ellas las que construyen la confianza necesaria para reinventarse”, concluye.

Más allá de los cinco aspectos individuales expuesto, los investigadores coinciden en que la reinvención mental es también un desafío colectivo. El pesimismo no solo afecta a las personas, sino a las comunidades y a las instituciones.

Por eso, la apuesta por reconstruir narrativas, disciplinar las emociones, reforzar vínculos sociales, cultivar la creatividad y proyectar metas alcanzables debe traducirse en políticas públicas y en iniciativas comunitarias que promuevan la salud mental como un derecho.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, ha advertido que la región latinoamericana enfrenta un déficit en programas de bienestar psicológico, lo que incrementa la vulnerabilidad social. En este sentido, reinventarse mentalmente en 2026 no es solo un propósito personal, sino una estrategia de resiliencia social.

En conclusión, el pesimismo, alimentado por crisis globales y tensiones locales, amenaza con convertirse en una sombra persistente. Sin embargo, los testimonios de expertos y las investigaciones recientes ofrecen un mapa claro para enfrentarlo a partir de reconstruir la narrativa personal, cultivar la disciplina emocional, reforzar los vínculos sociales, apostar por la creatividad cotidiana y proyectar metas alcanzables.

En esa decisión, individual y colectiva, se juega la posibilidad de que el 2026 sea recordado no como otro año de crisis, sino como el inicio de una era de resiliencia y reinvención.

Álvaro Oviedo C

Periodista independiente, actual editor de sinrecato.com Profesional con más de 40 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. Desde el 2018, cocreador de sinrecato.com, plataforma digital de expresión para romper tabués sobre la sexualidad, la vida en pareja, la formación de buenos ciudadanos y mejores familias, llamando las cosas por su nombre. Creador de la red informativa regional, sinrecatonoticias.

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