Tiempo de perdón y reconciliación

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El mensaje del sacerdote católico en el primer domingo del tiempo de la Cuaresma, en la misa a la que asistí, giró en torno al perdón, insistiendo en que es esencial en el desarrollo humano y el camino hacia la reconciliación.

Así, por encima, en muchas personas esto les parece ser una cuestión cotidiana, intrascendente, de poco interés, incluso hasta nos causa indiferencia, o apuntando más bien hacia manifestaciones vengativas. “Yo perdono, pero no olvido”, “No perdono, perdonan los pendejos”, “Pedir perdón, ni de vainas”, en fin, la fila de expresiones es interminable.

Pues como entramos en el tiempo de la Cuaresma, antesala a la Semana Santa, es bueno hacer un repaso desde algunos interrogantes que se me ocurrieron, despejados luego de averiguaciones en distintas fuentes, incluso viendo el perdón desde lo religioso y lo filosófico.

Me di cuenta de que el perdón es una de las palabras más poderosas y, a la vez, más difíciles de encarnar en la vida cotidiana. ¿Es un valor? ¿Una condición inherente al ser humano? ¿Un derecho?

La respuesta, como muestran filósofos y teólogos, es múltiple, pero hay una coincidencia concluyente y es que se le considera un acto que trasciende lo individual y se convierte en un puente hacia la paz social en sociedades cada vez más complejas.

El filósofo español Mariano Crespo, en su obra ‘El perdón. Una investigación filosófica’, sostiene que perdonar no es simplemente olvidar, sino un acto consciente que libera tanto al ofensor como al ofendido de la carga del resentimiento.

Con base en su experiencia, Crespo lo describe como una experiencia que toca la raíz de la condición humana, asegurando que es la capacidad de rehacer vínculos rotos.

La investigadora colombiana Erika Tatiana Jiménez Aceros, doctora en Ciencia Sociales de la Universidad de Salamanca, en España, plantea que el perdón es una práctica que responde a dos preguntas esenciales, ¿qué es perdonar? y ¿para qué sirve perdonar?

Su reflexión concluye que el perdón es un proceso que otorga sentido a la convivencia y abre la posibilidad de un futuro compartido.

La filósofa de origen alemán, pero nacionalizada estadounidense, Hannah Arendt, dejó como aporte de sus investigaciones acerca del perdón sosteniendo que es una condición indispensable para la acción política y la vida en comunidad.

Sin él, decía, los seres humanos quedarían atrapados en las consecuencias irreversibles de sus actos. El perdón, entonces, es un mecanismo que permite recomenzar, un acto de libertad frente al pasado.

Otro filósofo investigador y que nos dejó legado fue el español Leonardo Polo Barrena, quien subrayaba que el perdón no es solo un gesto moral, sino una apertura radical hacia el otro, un reconocimiento de su dignidad más allá de la falta cometida.

Desde la dimensión religiosa, las religiones han colocado al perdón en el centro de sus enseñanzas. El cristianismo, por ejemplo, lo entiende como un mandato divino. “Perdona setenta veces siete”, dice el Evangelio.

El islam lo concibe como un atributo de Dios que los creyentes deben imitar; el judaísmo lo vincula con la expiación y la reconciliación comunitaria; el budismo lo interpreta como un camino hacia la liberación del sufrimiento; y el hinduismo lo asocia con la compasión y el desapego.

La tesis doctoral de la psicóloga española Inés Serrano Fernández, en la Universidad Pontificia de Comillas, demuestra que la religiosidad y la espiritualidad potencian la capacidad de perdonar, al ofrecer marcos simbólicos y comunitarios que sostienen el proceso.

¿Pero, cómo concederlo y aplicarlo? Según los analistas, perdonar no significa justificar la falta ni renunciar a la justicia. Es un acto que requiere:

  • Reconocimiento del daño: aceptar que hubo una herida.
  • Voluntad consciente: decidir liberar el resentimiento.
  • Acompañamiento espiritual o terapéutico: muchas veces necesario para sostener el proceso.
  • Reconciliación práctica: cuando es posible, reconstruir la relación.

En contextos sociales, el perdón se aplica en procesos de justicia restaurativa. En nuestro país Colombia, por ejemplo, los acuerdos de paz incluyeron mecanismos de verdad y reparación que colocan el perdón en el centro de la reconciliación nacional.

La psicología ha intentado medir el impacto del perdón en la salud mental y social. Hasta el momento hay conclusiones que apuntan a quienes practican el perdón detectando que presentan reducción de niveles de ansiedad y depresión, mejoras en la presión arterial y el sistema inmunológico, mayor satisfacción en las relaciones interpersonales.

Estos indicadores, además, confirman que el perdón no es solo un ideal moral, sino una práctica con efectos tangibles en el bienestar.

Como reflexión final, con base en lo expuesto en investigaciones, el perdón es, en esencia, un acto de libertad. Filosóficamente, es la capacidad de romper las cadenas del pasado; religiosamente, es un mandato que abre la puerta a la paz interior; socialmente, es un recurso indispensable para sanar comunidades heridas.

En una sociedad cada vez más compleja, marcada por conflictos, polarización y heridas históricas, el perdón se convierte en un valor imprescindible. No es una concesión ingenua, sino una estrategia de supervivencia colectiva. Perdonar no borra la memoria, pero la transforma en un terreno fértil para la esperanza.

El perdón, entonces, es más que un valor. Es una condición humana que, aplicada con conciencia y justicia, representa un derecho a la reconciliación y un deber hacia la convivencia. En él se juega la posibilidad de construir sociedades más sanas, capaces de mirar hacia adelante sin negar las cicatrices del pasado.

Álvaro Oviedo C

Periodista independiente, actual editor de sinrecato.com Profesional con más de 40 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. Desde el 2018, cocreador de sinrecato.com, plataforma digital de expresión para romper tabués sobre la sexualidad, la vida en pareja, la formación de buenos ciudadanos y mejores familias, llamando las cosas por su nombre. Creador de la red informativa regional, sinrecatonoticias.

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