Brecha orgásmica

93 0

¿Sabe usted qué es la brecha orgásmica? Tranquilo que yo tampoco lo sé, pero aquí vamos investigando y aprendiendo juntos. 

Pues bien, así como hay una brecha generacional, salarial, entre otras, encontré este concepto descrito por la sexóloga Bárbara Montes: “Es la diferencia sistemática en la frecuencia con la que los hombres y mujeres en relaciones heterosexuales alcanzan el orgasmo en sus encuentros sexuales. Esta diferencia se traduce en un 30 % más a favor de ellos”.

Es más, estudios lo confirman. En una investigación que se hizo a más de 50 mil personas, se descubrió que los hombres heterosexuales suelen llegar al orgasmo un 95 % de las veces que tienen sexo, mientras que las mujeres heterosexuales lo hacen un 65 % de las veces.

También se encuestaron a mujeres bisexuales, y la investigación arrojó que el 65 % alcanzaban el orgasmo, mientras que en el caso de las lesbianas fue del 86 %. Debido a esto, el estudio determinó que el problema no es el género, sino la interacción. 

Otros datos complementarios del estudio dicen que los hombres homosexuales llegan al orgasmo un 89 % de las veces y los bisexuales un 88 %, es decir, las mujeres heterosexuales y bisexuales son las damnificadas según el estudio.

Aquí la cuestión es entender por qué el placer fluye para unos y para otros es tan difícil alcanzarlo. Hay que partir del hecho de que el placer no solo está ligado al orgasmo y que conseguirlo no debe ser el principal objetivo de un encuentro sexual.

Sin embargo, tampoco podemos seguir con la tendencia de normalizar el no tener orgasmos, porque sí deberíamos prestar más atención a ello; los extremos siempre son malos.

Los expertos explican por qué esto ocurre

Modelo de sexo coitocentrista: la sexualidad sigue limitándose a ver la penetración como la única forma de lograr placer, cuando es una práctica que la mayoría de las veces estimula directamente a los hombres y no a las mujeres.

Poca atención al clítoris: el clítoris es el único órgano diseñado exclusivamente para el placer. En relación con el ítem anterior, la penetración no es una práctica que lo estimule, lo ideal es una estimulación externa para lograr placer.

Poca educación sexual: por años, el placer masculino fue el protagonista, pero hoy por hoy está claro que el placer de ambos es necesario para que un encuentro sexual sea satisfactorio. 

Desconocimiento del propio placer: es muy importante conocer y explorar nuestro cuerpo para entender cómo responde al placer. Por lo tanto, cada persona es responsable de sus orgasmos.

Poca comunicación: en ocasiones, bien sea por vergüenza, timidez o desconocimiento, nos cuesta decir lo que NO nos gusta y lo que SÍ nos gusta, porque creemos que podemos ofender a nuestra pareja.

El orgasmo masculino como referente: no debe ser un patrón que el encuentro sexual termine cuando el hombre eyacule o no haya erección. Lo ideal es que el juego continúe hasta que el partido quede empatado. 

La buena noticia es que hay un antídoto para reducir la brecha orgásmica y no es más que una educación sexual integral, basada en el conocimiento, el placer y la comunicación que llegan a la raíz del problema: la satisfacción sexual.

No es una tarea fácil, porque hay que desaprender algunas prácticas como descentralizar la penetración y entender que el sexo no es una línea recta, sino que es un mapa en el que hay muchos caminos para que ambas partes disfruten.

Otro punto es aprender a hablar y trabajar la asertividad sexual, que es la capacidad de comunicarnos de manera honesta, directa y respetuosa, diciendo #sinrecato cuáles son nuestros deseos, necesidades y límites.

A lo mejor la expectativa de hombres y mujeres es muy alta al seguir el patrón de las películas románticas, en las que en el sexo todo pasa de manera sincronizada y armoniosa. En ese escenario, ambos sienten orgasmos y es un derroche de placer. 

No obstante, la realidad es que el sexo heterosexual tiene un final repetitivo y predecible: él llega al orgasmo y ella puede que sí, puede que no. Lo importante es que cada vez las mujeres somos más conscientes de nuestro placer, pese a los tabúes y prejuicios y a la clara desigualdad sexual que ha provocado esta brecha orgásmica. 

En la medida que logremos ampliar el concepto de sexo, entendiendo que no se limita al juego previo, la penetración y el orgasmo, debemos hacer la tarea juntos para explorar, descubrir y disfrutar cada experiencia y así, de manera orgánica y natural, llegar al orgasmo, porque entre más presionemos por buscarlo, más escurridizo será.

Taty Brugés Obregón

Abogada, periodista, directora general de sinrecato.com Columnista del portal zonacero.com y otros medios digitales. Profesional con más de 27 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. En 2018 creó sinrecato.com como una plataforma de expresión para romper tabués sobre la sexualidad la vida en pareja y la familia, llamando las cosas por su nombre pero con responsabilidad. Como creadora de contenido, la apasiona la actuación, lo cual le ha permitido ampliar su interacción en redes sociales y fortalecerse como profesional en el campo.

Related Post

Leave a comment