Hoy en #sinrecato, queremos traer una historia de amor que tuvo que superar muchos obstáculos en una sociedad que no aprobaba el matrimonio homosexual. Y aunque los tiempos han cambiado y se han logrado mayores libertades, fue apenas en 1901 que Marcela y Elisa se convirtieron en las primeras mujeres en España que se atrevieron a casarse.
Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga, ambas educadoras de primaria, se casaron en la Iglesia de San Jorge de la ciudad gallega de La Coruña el 8 de junio de 1901. Para ello, Elisa se hizo llamar ‘Mario’ y se vistió con un traje de pantalón y chaqueta de hombre.
Unos días antes, el sacerdote bautizó a ‘Mario’ quien le hizo creer que sus padres eran ingleses protestantes y que él quería convertirse al catolicismo. El párroco no sospechó nada, y menos cuando le dijo que quería casarse con Marcela, con quien llevaba varios años viviendo.
Narciso De Gabriel, autor del libro ‘Marcela y Elisa, más allá de los hombres’ cuenta cómo inició este romance prohibido: “Se conocieron a mediados de la década de 1880. Marcela estudiaba en la escuela de Magisterio de La Coruña, y Elisa, quien antes había estudiado la misma carrera, ya trabajaba allí. Aquí fue donde se enamoraron”.
Aunque convivieron más de una década en distintos lugares de la ciudad, en 1901, deciden casarse y es cuando termina su vida de anonimato.
“Después de la boda, fueron a dar un paseo y se hicieron una fotografía con José Sellier, que era uno de los fotógrafos más importantes de la ciudad, y volvieron a Dumbría, el pueblo donde trabajaba Marcela. Durante el trayecto, algunos pasajeros descubrieron que ‘Mario’ en realidad era Elisa”, comenta Narciso.
Cuando llegaron al pueblo, los vecinos empezaron a murmurar y develaron el engaño. Aquí en costeñol, diríamos que se formó tremendo “verguerete”, hasta que el chisme llegó a La Coruña.
La prensa local inició un cubrimiento publicando fotos exclusivas de la pareja y el suceso tuvo un despliegue tan enorme que no solo llegó a Galicia sino también a la prensa madrileña y de otros países como Francia, Bélgica y Argentina.
“Pero el engaño solo salió a la luz por la osadía que tuvieron por volver al lugar donde habían vivido como dos mujeres hasta unos días antes”, agrega De Gabriel.
Después de enfrentar el acoso de la prensa, la persecución de la Iglesia Católica y la policía, y luego de que un juez decretara su búsqueda y captura por los delitos de falsedad documental y falsa identidad, la pareja huye de España y llegan a la ciudad portuguesa de Oporto.
Por dos meses, vivieron con tranquilidad; esta vez Elisa se hizo llamar ‘Pepe’ y aparentaban ser una pareja heterosexual. Hasta que el 18 de agosto de 1901 son detenidas por la policía y encarceladas.
Y aunque todo parecía estar en su contra, su historia de amor provocó un movimiento de solidaridad en Portugal. En los titulares de prensa, las llamaban ‘las dos españolas matrimoniadas’.
La prensa se sumó a la causa de Marcela y Elisa, al igual que una parte de la sociedad portuguesa y algunos españoles residentes en Oporto que defendieron el matrimonio de estas dos mujeres.
A pesar del alboroto, España solicita la extradición de la pareja y Portugal la acepta. Solo que antes de ser extraditadas a España, son juzgadas y absueltas en Portugal por los delitos que se les imputaban.
Antes de que produjera la entrega, Marcela y Elisa se escapan nuevamente, pero esta vez deciden irse para Argentina, en donde se llamarían ‘Carmen’ y ‘María’, respectivamente.
Elisa es la primera en llegar a Argentina, y al poco tiempo llega Marcela acompañada de una niña, hija que había nacido en Oporto el 6 de enero de 1902.
Con respecto a la hija de la pareja, que había cumplido dos años de matrimonio, De Gabriel explica que este embarazo pudo haber sido inventado; es decir, que la pareja quería tener descendencia pero, en Argentina, se pierde el rastro de la niña.
Elisa, quien en España fue ‘Mario’; en Portugal, ‘Pepe’; y en Argentina, ‘María’, se casa esta vez como mujer con un hombre de origen danés. El matrimonio termina mal, porque Elisa se niega a tener relaciones sexuales con su marido, quien le llevaba más de 20 años.
“Después de hacer indagaciones, el marido descubrió que estaba casado con la mujer que en España había protagonizado un ‘matrimonio sin hombre’, titular acuñado por el diario La Voz de Galicia. Ante esto, denuncia a su mujer y solicita la anulación del matrimonio. El juez decide que ‘María’, antes Elisa, debía ser examinada por tres médicos. La conclusión fue que se trataba de una mujer y que el matrimonio era perfectamente válido”, añade De Gabriel.
Más de un siglo después del matrimonio de Marcela y Elisa quedaron muchos interrogantes: ¿qué pasó con Marcela y su hija?, ¿Elisa siguió casada con el danés?, ¿Marcela y Elisa se reencontraron y pudieron ser felices?
En el 2016, el Ayuntamiento de La Coruña, en el noroeste de España, cumplió el anuncio de ‘bautizar’ una calle a las dos protagonistas de aquel casamiento, reivindicando esta unión como el primer matrimonio sáfico -unión entre dos mujeres- del país.
Lo cierto es que su ‘matrimonio sin hombre’ sigue causando asombro como motivo de inspiración. Alrededor de esta historia llena de resiliencia y amor, se produjo una película en 2019, han hecho exposiciones, y se han escrito libros, artículos y hoy esta columna #sinrecato para seguir divulgando uno de los episodios más revolucionarios y románticos de la comunidad LGBTIQ+ a nivel mundial.
