Ser romántico, más que una opción

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Muchos creen que ser romántico, en una relación amorosa, es cursi o anticuado porque sencillamente no están acostumbrados a un trato gentil y afectuoso, o a recibir un sinnúmero de detalles que no siempre son materiales.

Por mucho tiempo, el romanticismo ha sido un concepto muy poderoso y persistente en la sociedad. Ha inspirado canciones, películas, libros, poemas y, de alguna manera, ha influido en las expectativas que las parejas tienen para sus relaciones.

El romanticismo ha sido persistente en el tiempo, pero también ha evolucionado. El concepto de amor romántico, desde el punto de vista histórico y cultural, está basado en la idealización, la pasión y la idea de que existe una persona destinada para cada uno.

Entre sus características más sobresalientes encontramos que ‘el amor debe ser único, exclusivo, eterno y capaz de superar cualquier obstáculo’. De acuerdo con esto, el amor está en el centro de la vida y la felicidad personal.

Ahora, no es que este concepto sea bueno o malo, solo que la influencia del cine, la música, y la literatura ha distorsionado bastante la realidad de las relaciones y ha puesto la vara muy alta en cuanto a la manera de relacionarnos en pareja.

En obras como ‘Romeo y Julieta’, de William Shakespeare, el amor se entiende como absoluto, incondicional, apasionado e intenso, pero también es bastante dramático, imposible y sacrificado.

Por supuesto que estas historias emocionan, entretienen, pero también siembran falsas expectativas que por mucho tiempo fueron consideradas como ideas universales.

Ni hablar del cine romántico. El séptimo arte se ha encargado de reforzar la idea de que el amor es el eje central de la felicidad y que una vida sin pareja es incompleta. Es una fórmula que incluye encuentros mágicos, pruebas difíciles y un final feliz asegurado.

Claro que la música también hace parte de este coctel. Las letras de las canciones en el pasado idealizaban el amor y adornaban las palabras para decirle a la otra persona que la amaban o deseaban. Hoy por hoy, las letras son más directas y no se van con rodeos, y la pasión, el deseo y la entrega lo dicen #sinrecato

Cantar al amor y al desamor también es el lenguaje universal para compartir emociones y decepciones, y reforzar la idea de que sin pareja, la vida no tiene sentido.

Y la cosa no termina aquí, ya que el romanticismo no se ha limitado al arte. La cultura occidental ha tenido arraigado el concepto de que el objetivo principal de la vida es encontrar la pareja ideal, casarse, y formar una familia. Por mucho tiempo, esa idea influenció a hombres y mujeres que entendieron que ese era el éxito de la vida.

Sin embargo, los tiempos cambian, y ahora estamos ante una sociedad bastante superficial, donde el valor de las personas depende de su apariencia física o de sus ingresos monetarios. El amor ahora se entiende como algo que no es perfecto, por lo que, cuando se idealiza hasta tal punto, la frustración y actitudes tóxicas no tardan en llegar a la relación.

Aclaro que estar enamorado no es malo, pero cuando toda tu vida gira en torno a una relación y no hay espacio ni tiempo para otras interacciones con tu familia o amigos, se crea una dependencia emocional poco saludable y dañina para los involucrados (leer columna de los apegos: https://sinrecato.com/como-influye-el-apego-en-las-relaciones/ ).

Si el amor se concibe como algo absoluto y exclusivo, se generan relaciones basadas en el sacrificio y en la renuncia personal y profesional, cosa que trae como consecuencia inseguridades, celos, y baja autoestima, usualmente justificadas en nombre del amor.

Nuevas corrientes proponen un amor más sano basado en la comunicación, el respeto mutuo y la autonomía. De acuerdo con esta apertura, el amor también se vive de múltiples maneras, no solo en pareja, sino en familia, con los amigos y, por supuesto, también el amor propio.

Aquí le daremos una clasificación del romanticismo que bien pueden encajar en sus ideales:

Alorromántico: Es una atracción considerada “normal” socialmente y se basa en tener una relación romántica. Se experimentan sentimientos románticos hacia una persona independientemente de su género.

Amatonormatividad: Es una suposición y presión social que afirma que todos creen y prosperan con relaciones románticas. El concepto tradicional es que todos están mejor en una relación de pareja exclusiva, romántica, a largo plazo y que todos buscan una relación de este tipo.

Arromántico: Cuando una persona siente poca o ninguna atracción romántica hacia otras personas, sin embargo, puede sentir atracción sexual.

Autorromántico: Se siente atracción romántica hacia sí mismo. La persona es capaz de tener una relación sentimental, pero se prioriza. “Se consiente”, por así decirlo, y realiza actividades como comprarse regalos, ir al cine solo, comer en un restaurante, etc.

Birromántico: Es una orientación romántica en la que la persona tiene la capacidad de establecer una conexión romántica y/o emocional con dos o más géneros simultáneamente. Es una orientación romántica y un estilo de vida. Estas personas pueden o no sentir atracción sexual hacia otra persona.

Demirromántico: Aquí es necesario establecer una conexión emocional con alguien antes de poder experimentar sentimientos románticos.

Grisromántico: Cuando una persona experimenta sentimientos románticos con poca frecuencia a lo largo de su vida, está en la zona gris del espectro romántico y no se identifica como romántica ni arromántica. Y aunque puede experimentar atracción romántica, no necesariamente desea una relación.

Heterorromántico: Una persona heterosexual que experimenta sentimientos románticos solo hacia el sexo opuesto.

Homorromántico: Una persona que se siente atraída bien sea de manera romántica o sexual por otra persona del mismo sexo.

Panromántico: Experimenta sentimientos románticos hacia personas de todas las identidades de género.

Polirromántico: Una persona polirromántica puede tener sentimientos románticos hacia múltiples géneros y no siempre incluye atracción sexual.

Es un hecho que el amor ha cambiado, porque para expresarlo no se tiene que seguir un paso a paso. Hoy en día, el romanticismo es más libre y se ajusta a cada estilo de vida, ahora se habla de conceptos como diversidad y amor propio.

Para mí, el romanticismo no morirá mientras siga existiendo la caballerosidad, la amabilidad, la educación, los detalles, los buenos modales y las series coreanas.

Lo más importante es entender también que el amor es un sentimiento en el que dos personas crecen, se apoyan y se respetan. Amor es que, aunque sus gustos y preferencias sean diferentes, sus corazones laten por el mismo sentimiento.

Taty Brugés Obregón

Abogada, periodista, directora general de sinrecato.com Columnista del portal zonacero.com y otros medios digitales. Profesional con más de 27 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. En 2018 creó sinrecato.com como una plataforma de expresión para romper tabués sobre la sexualidad la vida en pareja y la familia, llamando las cosas por su nombre pero con responsabilidad. Como creadora de contenido, la apasiona la actuación, lo cual le ha permitido ampliar su interacción en redes sociales y fortalecerse como profesional en el campo.

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