El valor de ser madre

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Hace un mes se viralizó un video en el que una mami estaba en pleno trabajo de parto y lo estaba grabando en la sala de su casa, cuando de repente sintió las contracciones y ahí de pie, con su esposo y su hijo de más o menos 2 años, tuvo a su nuevo bebé.

Luego del suceso, fueron atendidos en la clínica, todo estaba en orden y final feliz. No hubo dolor, ni epidural, ni gritos, ni quirófano, ni equipo médico: el parto ideal para mí.

Este tipo de parto se conoce como vertical o de pie, y es una forma natural y poderosa de dar a luz. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS y la ginecóloga colombiana Catalina Acuña, hay una gran evidencia científica de sus beneficios, como el hecho de que hay menos dolor y mayor control de la mujer durante el parto.

“Está comprobado que cambiar de posturas o mantener posiciones verticales puede disminuir el dolor, reducir la duración y hacerte sentir en control de tu parto, porque le permite a la mujer moverse libremente y usar la gravedad a su favor al escuchar su cuerpo. No solo se tienen beneficios físicos, sino también emocionales. Sentirse activa, sostenida y capaz puede marcar la diferencia entre un parto vivido con miedo y uno vivido con fuerza y confianza”, comentó la ginecóloga.

El parto vertical no es una tendencia o moda, es una forma ancestral de nacer que ha sido practicada por siglos por diferentes culturas en el mundo. Estudios clínicos han encontrado que esta postura puede mejorar la oxigenación del bebé, facilitar el descenso por el canal del parto y disminuir la percepción del dolor.

Y aunque es una opción, es importante estar acompañada de un equipo médico que garantice seguridad, además de un espacio que se adapte para facilitar el parto. Este puede realizarse en casa, en hospitales o clínicas siempre y cuando no haya contraindicaciones médicas.

A lo mejor nos han vendido que el parto debe ser acostadas en una clínica, pero la realidad es que el parto acostado nació siglos atrás. Esto fue por allá en los años 1688, cuando docenas de oficiales vieron a María de Módena, esposa de Jaime II, dar a luz a un hijo para acabar con los rumores de que María no estaba realmente embarazada y que iban a llevar un bebé en secreto a la habitación. ¡Ay, así comienzan los chismes! 

La tradición continuó hasta el siglo XX, con el último nacimiento de la realeza en ser atestiguado por un ministro del gobierno. Este fue el de la prima de la reina Isabel II, la princesa Alexandra en 1936, y la práctica solo fue detenida oficialmente poco antes del nacimiento del príncipe Carlos en 1948. 

Y aunque aquellas costumbres por suerte terminaron, se quedó el parto acostada como opción principal para tener los hijos, cuando la realidad es que, naturalmente, la mejor posición para parir es de pie. Cuando la madre está de pie, no hay dolor durante el parto, además, si el bebé está en posición, también saldrá con facilidad. Claro que lo ideal es que haya alguien que ayude a recibir al recién nacido y, si es posible, llevar a cabo el procedimiento en una clínica con personal médico.

Por supuesto que cada caso es único y especial, porque para algunas mujeres con malformaciones anatómicas o complicaciones que les impiden tener un parto natural, es necesario realizar una cesárea. En estos casos, el procedimiento quirúrgico consiste en cortar la piel y el útero en la región baja del abdomen, ya sea de manera vertical u horizontal, para facilitar la salida del bebé.

Y aunque la cesárea es un parto que se ha hecho rutinario, es algo que realmente necesita de una preparación y un equipo especializado, y aun así, en circunstancias extremas, hay madres que hacen posible lo imposible.

En el año 2000, en la comunidad oaxaqueña en México, Inés Ramírez, mujer zapoteca de 40 años con seis hijos, estaba en su último embarazo cuando sintió las contracciones indicando el comienzo del trabajo de parto. 

Hasta aquí la historia parece normal, solo que Inés vivía en una zona rural con 500 habitantes con un solo teléfono y el médico más cercano estaba a varios kilómetros de ahí. Para colmo, su esposo no estaba en casa, así que hizo lo que su instinto maternal le ordenó.

Inés se sentó en un banco, bebió alcohol etílico y con un cuchillo de cocina se realizó una cesárea, sin ningún conocimiento. “Ya no podía soportar el dolor. Si mi bebé tenía que morir, entonces decidí que yo también debía morir. Pero si tenía que crecer, entonces siempre estaría con él y lo vería crecer”, fueron sus palabras después de esta increíble experiencia.

Después de una hora, extrajo a su bebé del útero, cortó el cordón umbilical con unas tijeras y le pidió a uno de sus hijos que buscara ayuda. Cuando el médico llegó, la encontró con su bebé en brazos y empezó a cerrar la incisión de 17 cms de largo.

Fueron trasladados al hospital más cercano para su valoración y lo increíble es que ambos estaban en perfectas condiciones a pesar de que fue una cesárea sin anestesia, ni instrumental quirúrgico y sin asistencia médica.

Como pudimos ilustrarnos, cada parto es único, pero al final, cada mujer y cada familia merecen experimentarlo de la mejor manera posible conforme a sus deseos y necesidades para vivir el nacimiento de sus hijos (as) de una manera libre y #sinrecato.

Ser mamá es una decisión personal y respetable, por hacerlo no te ganas una tarjeta de descuentos o una medalla o un trofeo; la recompensa llega cuando entiendes que a través de ti llegó otro ser humano que estará conectado contigo en cuerpo y alma por un vínculo especial. 

¡Feliz día, mamá!, porque eres la prueba viviente de que con tu amor incondicional eres capaz de todo con tal de proteger y fortalecer ese vínculo para siempre.

Taty Brugés Obregón

Abogada, periodista, directora general de sinrecato.com Columnista del portal zonacero.com y otros medios digitales. Profesional con más de 27 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. En 2018 creó sinrecato.com como una plataforma de expresión para romper tabués sobre la sexualidad la vida en pareja y la familia, llamando las cosas por su nombre pero con responsabilidad. Como creadora de contenido, la apasiona la actuación, lo cual le ha permitido ampliar su interacción en redes sociales y fortalecerse como profesional en el campo.

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