El cuerpo habla y se manifiesta. Cuando estamos tristes lo demostramos en forma de lágrimas; cuando hacemos alguna actividad física, a través del sudor y, cuando estamos muy excitados, nos mojamos, digo, lubricamos.
Los fluidos corporales como el sudor, la saliva, la orina, el semen, fluidos vaginales, leche materna, entre otros, hacen parte de nuestra vida normal. Y es que, además de cumplir funciones biológicas, cuando estos fluidos se hacen notar, ya sea por contacto, olor, sabor o intercambio con otros, pueden llegar a producir excitación, e incluso convertirse en un fetiche.
Es por esto que, cuando estamos en momentos de placer o intensidad sexual, algunas personas erotizan los fluidos.
No es algo tan sencillo como decir “me gusta la saliva o el sudor”, se trata de cómo el cerebro conecta con las sensaciones que se producen cuando estamos en contacto con ellos.
La atracción a los fluidos puede variar de intensidad en cada persona, ya que algunos pueden sentir curiosidad, lo que es un elemento secundario que salpimienta las prácticas sexuales. Sin embargo, hay casos en donde los fluidos pueden ser el componente central de la sexualidad de la persona.
De acuerdo con la psicóloga y sexóloga española, Arola Poch, hay fluidos que culturalmente se consideran sucios, y eso hace que haya personas que puedan sentirse avergonzadas o incomprendidas por sentir atracción hacia ellos:
“Hay que seguir teniendo presente que la diversidad de gustos sexuales es mucho más amplia de lo que tradicionalmente se ha reconocido. La clave para valorar cualquier práctica no suele estar relacionada en si es común o infrecuente, sino en aspectos como el consentimiento, el bienestar y la seguridad de las personas involucradas”.
La intimidad y la confianza son otros factores que permiten que estos fetiches se activen. En este caso, cuando algo se considera “sucio” o prohibido, resulta morboso. Además, influyen otros aspectos como la textura, la temperatura, el olor o la apariencia.
La excitación, por lo general, va más allá de lo físico; está conectada con las emociones y lo que representa para cada persona. De ahí que existan muchos fetiches relacionados con los fluidos:
Salofilia: es un fetiche bastante popular y más común de lo que pensamos. Este se refiere a la excitación con el sudor, la saliva, o el semen.
¿Cómo se manifiesta? Por ejemplo, cuando te gusta cómo huele tu pareja después de que hizo deporte, cuando los besos se ponen intensos y ese intercambio de saliva te resulta excitante, entre otros.
Urofilia: es la excitación con la orina. Su versión más popular es la ‘lluvia dorada’, la cual consiste en orinar de manera consciente sobre el otro en cualquier parte del cuerpo.
La excitación está relacionada con la intimidad extrema que se tiene con el otro y el morbo por lo prohibido.
Dacrifilia: es la excitación al ver llorar a otro e incluso cuando llora uno mismo. Esta también se conoce como dacrilagnia.
Este fetiche es bastante raro y tiene varias conexiones; en algunos casos, se erotiza la tristeza, o el solo hecho de consolar a la persona.
Fluido vaginal: aunque no encontré un nombre como tal para este fetiche, sí hay personas que se excitan con los fluidos vaginales luego de producirse un orgasmo.
La excitación se produce por su textura, por su olor y por lo que representa.
Lactofilia erótica: es un fetichismo exagerado por la leche materna. Los lactófilos viven tanto por la leche materna en sí como por las mujeres que están en periodo de lactancia.
Algunos se conforman con comprar y consumir la preciada leche, mientras que otros sienten la necesidad de ser amamantados (bebés adultos).
Para aquellos que quieren compartir en pareja estos juegos #sinrecato, es importante tener en cuenta tres factores: la comunicación, el consentimiento mutuo y la seguridad.
La comunicación es muy importante al momento de tener una experiencia. Lo que vaya a ocurrir es algo que deben hablarlo antes de, y no algo que van a hacer porque a alguno se le ocurrió en el momento, porque no es agradable el factor sorpresa en un encuentro sexual.
El consentimiento es fundamental. Es importante que ambas partes sepan qué va a pasar y que estén cómodos durante la experiencia e incluso, si pasa lo contrario, lo mejor es finalizar el encuentro.
Adicionalmente, si no es tu pareja estable, deben tener en cuenta que el semen, los fluidos vaginales y la sangre al contacto con la mucosa o con heridas pueden ocasionar ITS y/o ETS. Aquí, sobre todo, es importante la protección y la higiene.
Al final, en una relación sexual es natural que haya sudor, saliva, semen y fluidos vaginales, y esperar que al estar juntos huelan a lavanda o jazmín es una idea poco realista. Ojo que no es necesario erotizar los fluidos, pero sí debemos aceptarlos #sinrecato para poder pasar un rato inolvidable.

