Algunos recordarán la comedia romántica ‘Hitch: especialista en seducción’, protagonizada por Will Smith y Eva Mendes, la cual cuenta la historia de un agente de citas experto, como una especie de cupido moderno en Nueva York, quien puede conseguir que hasta el hombre más mediocre tenga una cita con la mujer de sus sueños.
Sin embargo, aunque no estamos en Nueva York, aquí en ‘Quiyork’, año 2026, algunos sitios están incursionando en este tipo de conceptos; eventos de solteros y solteras para conocerse ya sea con fines amistosos o sentimentales, eso lo definen los asistentes.
Para saber más al respecto, conversamos con Mateo*, un joven de 25 años, barranquillero, veterinario, y soltero, quien vio el anuncio en redes sociales y se animó a asistir.
“Yo me enteré del encuentro porque me salió en una publicación en Instagram y noté que era un evento nuevo en la ciudad, entonces me animé para intentar conocer otras personas”, comentó.
En nuestra cultura Caribe, en particular, no estamos acostumbrados a este tipo de “encuentros”, así que le preguntamos a nuestro aventurero cómo vivió la experiencia:
“Al comienzo, tenía algo de pena porque fui uno de los primeros en llegar, ante todo la puntualidad”, dijo entre risas. “Había otra chica y yo cuando la vi, me senté del otro lado del bar, no quería hablar aún. Luego, la host (anfitriona) nos acercó para que empezáramos a hablar, nos dio unas tarjeticas para romper el hielo, y a los minutos llegó el resto de la gente”, explicó.
Y agregó: “En la Costa no es muy común este tipo de eventos, porque es una ciudad en la que “todo el mundo se conoce”, y es muy normal que tu pareja termine siendo el primo de una amiga, o la ahijada de una tía, pero siempre hay conexiones. Es muy raro que tengas pareja porque la conociste por tu propia cuenta y no porque tengan personas en común en su círculo social. Siento que por eso es muy complicado que alguien en Barranquilla, incluso en cualquier ciudad de Colombia, diga que conoció al amor de su vida en una cita a ciegas”.
Claro que también hablamos de lo positivo y de lo negativo de esta experiencia:
Las rosas: me gustó porque no todos fueron con el ánimo de conseguir pareja, así que es una oportunidad de hacer nuevos amigos. El ambiente me pareció muy chévere.
Las espinas: no me gustó que no supieran manejar el tema de las dinámicas para hacer que la gente hablara con otros. A los organizadores les faltó iniciativa para que rompiéramos el hielo, porque precisamente la mayoría fuimos por eso, necesitábamos la guía o ese impulso para atreverse y hablarle al otro.
Sugerencias: yo sugiero que para otros eventos deben poner rangos de edad, porque para este que yo fui solo decía que podían asistir hombres y mujeres a partir de los 21 años. A mí, en lo particular, me hubiera gustado que tuviera un límite, por ejemplo, de 21 a 30 años, un rango más cerrado, y no como pasó aquí que el menor tenía 21 pero había gente que estaba en sus casi 40s.
Entiendo que cada día la sociedad está más abierta a esta diferencia de edades, pero creo que el rango de la edad ayuda a encontrar personas con gustos similares y en la misma sintonía.
Aunque el evento fue seguro, creo que sería bueno tener filtros en la escogencia de los perfiles de los participantes, lo digo porque particularmente no me preguntaron nada fuera de lo común. Solo con pagar el cupo podías asistir, así que de pronto ahí fallan porque caras vemos, desórdenes mentales no sabemos.
Aunque Mateo no tuvo la cita con Cupido, se sintió cómodo pese a su timidez, y conoció un nuevo amigo con quien tiene mucho en común:
“Yo no fui con la intención de conseguir una pareja con urgencia o llegué a pensar que si no pasaba, era un fracaso. Simplemente lo vi como una oportunidad de conocer nuevas personas, porque las parejas también se pueden conocer luego de ser amigos por un tiempo, entonces no me frustré por eso. Lo importante es que conocí gente chévere y quedamos en volver a salir. Por mi parte, sí funcionó”, afirma.
Nuestro invitado nos dejó una serie de recomendaciones:
- Uno debe ir relajado a este tipo de eventos, porque si van con la mentalidad de que de ahí van a salir con pareja o prospectos, pueden dañarse la experiencia.
- Es un buen ejercicio, pero el tiempo no es suficiente para conocer una persona y decir “me gusta y debemos ser novios”.
- Deben ir solos, no con alguien que conozcan, porque justamente van a abrirse y expandir su círculo social.
Gracias a la experiencia de Mateo pudimos descubrir que hay otras alternativas para encontrar amigos o quizás el amor de tu vida. Por supuesto que hay que expandir la mente y atreverse #sinrecato, pero también recomiendo que no está de más revisar quiénes son los que quieren asistir, ver sus redes sociales, googlear, etc. Uno nunca sabe si en el peor de los casos estás sentado (a) con un asesino serial o a lo mejor con un Christian Grey.
(*) Nombre cambiado.

