Lecturabilidad y raciocinio, virtudes en peligro

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Frustrante, sí, frustrante, y también decepcionante fue el momento que viví hace poco en un importante evento organizado por la Corte Suprema de Justicia en el auditorio Marvel Moreno de la Universidad del Norte, a raíz del poco interés mostrado por buena parte de los asistentes a pesar de la calidad temática.

Los pongo en contexto. La Corte promueve el espacio de debate ‘Justicia y ciudadanía’, en el que se exponen temas de participación democrática, y el más reciente giró en torno a ‘Libertad de expresión, tecnología, desinformación y responsabilidad digital’.

El auditorio estaba lleno, pero ¡oh sorpresa!, cerca del 80 % de los asistentes estaba más concentrado en sus celulares, chateando, tomándose selfis o riéndose con los contenidos que veían. Como complemento, varios espectadores hacían lo propio en computadores portátiles acomodados sobre sus piernas.

En resumen, poca atención a las valiosas exposiciones del rector de la Uninorte, Adolfo Meisel; el presidente de la Corte Suprema, Iván Mauricio Lenis; y de Jaime Abello, director de la Fundación Gabo; mucho menos a las intervenciones de los posteriores panelistas en la agenda programada. Lástima.

De esa frustrante experiencia logré rescatar la intervención del rector Meisel, quien fue directo al manifestar que, cada vez, la gente lee menos, y que eso afecta el conocimiento y el raciocinio. Solo le faltó decir que quienes no leen ni investigan tienen el descaro de refutar a sus interlocutores con argumentos traídos de los cabellos. Les comparto sus reflexiones:

“Yo voy a referirme muy brevemente a un tema de enorme relevancia siempre, y particularmente en esta coyuntura histórica y más hoy, que se anunció en los medios de comunicación, infortunadamente, que nuestro país nuevamente baja en los resultados en las pruebas PISA en la competencia de lectura y matemáticas.

Estamos en una senda, una coyuntura, que tiene que ver con los retos que representan, paradójicamente, para la calidad de la educación los avances de la inteligencia artificial, y con el hecho de que todos los avances de las redes sociales han derivado en que las nuevas generaciones lean menos.

Eso lo sabemos, es una lucha lograr que las nuevas generaciones lean. De hecho, entregué al presidente y al vicepresidente de la Corte Suprema el libro de este semestre del programa El Poder de la Lectura, de Stefan Zweig: ‘Momentos estelares de la humanidad’.

En la universidad estamos empeñados en fomentar la lectura de nuestros estudiantes, de nuestros profesores, de nuestros directivos, porque es el corazón del proyecto educativo y de nuestra reforma curricular.

Estamos fomentando la lectura de libros y lo enfatizo. No es accidental que  la Universidad de Princeton, que entrega todos los semestres un libro para su clase entrante, este semestre entregaron el que se llama ‘Lector, vuelve a casa’.

Ese libro, que es de una neurocientífica estadounidense (Maryanne Wolf), señala la importancia de leer en formato impreso, y su tesis es que leer textos impresos y escribir a mano tienen sobre el cerebro un efecto que no es comparable al de leer digitalmente. Eso es fundamental, y lo es aún más para los niños que están en el momento de aprender, porque es entonces cuando el cerebro desarrolla ese proceso.

Hace un par de años tuvimos aquí a un científico francés muy reconocido en el área de la pedagogía, de apellido Dehaene, que tiene un laboratorio en París donde estudia el desarrollo del cerebro, y cuya tesis es que el ser humano está hecho para aprender a hablar.

Es decir, aprendemos a hablar porque el desarrollo evolutivo nos llevó a eso, está en nuestro ADN. Pero en nuestro ADN no está aprender a leer, y por eso hay tantos niños con problemas de aprendizaje: porque la lectura y la escritura son un invento reciente, de apenas unos pocos miles de años, que nuestro proceso evolutivo aún no alcanza a asimilar plenamente.

Por lo tanto, y esto es lo que él dice, hay una plasticidad del cerebro tal que, si los niños no aprenden dentro de esa ventana de tiempo, después puede que aprendan, pero su potencial ya no se desarrolla de la misma manera.

Necesitamos fomentar la lectura, leer mucho. Ir a la universidad debe ser una época en la que se lea, y se lea de todo. Necesitamos que los ingenieros lean literatura, que los de humanidades lean ciencia y que los de ciencias sociales lean también de ciencia, porque a la universidad uno va a adquirir una formación humanística.

Por eso valoramos tanto los resultados de las pruebas formales que evalúan el desarrollo de las habilidades de lectura, las habilidades cuantitativas y las habilidades sociales de nuestros profesionales.

Las pruebas Saber Pro las valoramos mucho, y no porque seamos, de lejos, la universidad del Caribe colombiano con los mejores puntajes, aunque estamos entre las diez primeras de Colombia, sino porque queremos seguir avanzando y llegar a las cinco primeras. Ese es el reto que nos hemos propuesto, que queremos lograr en los próximos años.

Sabemos que eso es solo una parte de lo que debe ser la formación de nuestro profesional. Por eso también, dentro de la calidad de la educación que damos en esta universidad, ponemos las matemáticas, los deportes, el arte, la participación de los estudiantes en la vida universitaria, porque ahí se desarrollan también otras competencias.

En los deportes se desarrollan competencias como el liderazgo, el trabajo en equipo, la capacidad de responder a las crisis y a las dificultades, y la disciplina.

Eso también ocurre, por supuesto, en el arte y en la música. Tenemos grupos musicales y todo tipo de organizaciones en las que participan los estudiantes, y ahí van desarrollando esa competencia que no se desarrolla en un salón de clase.

Uno no puede simplemente enseñar a desarrollar las competencias de liderazgo con una presentación de PowerPoint, sino que se necesita que a la persona le toque organizar algo.

Los estudiantes aquí organizan, por ejemplo, los debates presidenciales. Cuando los hubo, no en esta última campaña, sino en la anterior, fueron los estudiantes quienes los organizaron. Recuerdo que una de las reglas del juego era que los candidatos tenían que hacerse la prueba de covid para poder entrar al auditorio, y uno de ellos dijo que no se la iba a hacer, así que le dijeron que entonces no podría entrar.

Digamos que para ellos es una experiencia, porque implica saber que, una vez establecidas las reglas, todo el mundo tiene que cumplirlas, y ellos fueron quienes estuvieron a cargo de la moderación del debate. Son experiencias fundamentales en la formación ciudadana.

En esta universidad no solo queremos formar profesionales que conozcan su área de competencia, sino que sean, primero, buenos ciudadanos y, al mismo tiempo, conozcan su área profesional. Para eso necesitamos la presencialidad.

Ir a la universidad implica trabajar con los compañeros, con los profesores, tener las experiencias como estas que hoy tenemos aquí, donde escuchamos a personas importantes en nuestra sociedad, las vemos cómo se desempeñan, cómo explican los objetivos que se han trazado, cómo son sus funciones.

La presencialidad es parte fundamental de la formación, y eso no se puede lograr simplemente con un curso virtual o con inteligencia artificial. Ella es una herramienta más, como lo fue el internet cuando salió: hoy no podríamos funcionar sin internet, pues ya es parte de nuestra rutina diaria. Pero lo fundamental es pensar, pensar un poco, y resolver las dudas mediante esa interacción humana diaria, leyendo, leyendo mucho.

Por eso siempre invito a los estudiantes a que lean mucho de todos los temas, porque como decía un gran novelista, leer novelas, por ejemplo, nos permite vivir muchas vidas y, por tanto, nos da una visión mucho más completa de lo que es un ser humano”.

Álvaro Oviedo C

Periodista independiente, actual editor de sinrecato.com Profesional con más de 40 años de experiencia en medios de comunicaciones impresos y digitales, relaciones públicas, radio y tv. Desde el 2018, cocreador de sinrecato.com, plataforma digital de expresión para romper tabués sobre la sexualidad, la vida en pareja, la formación de buenos ciudadanos y mejores familias, llamando las cosas por su nombre. Creador de la red informativa regional, sinrecatonoticias.

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